Antes de tener a tu bebé, quizá disfrutabas de tu vida sexual. Había deseo, buscabas momentos de intimidad con tu pareja y el sexo formaba parte de vuestra relación de una manera bastante natural.
Pero desde que nació tu hijo, algo ha cambiado.
Pasan las semanas, los meses y las ganas no vuelven. Tu pareja intenta acercarse, te acaricia o te propone tener relaciones y tú solo puedes pensar en lo poco que te apetece.
A veces, incluso te molesta que lo intente.
Y empiezas a preguntarte: «¿Qué me pasa? ¿Por qué ya no tengo ganas de tener sexo? ¿Y si ya no me atrae mi pareja?».
La falta de deseo sexual después del parto es una experiencia frecuente, pero eso no significa que todas las mujeres la vivan por las mismas razones.
Puede que estés agotada, que tu cuerpo todavía esté recuperándose o que los cambios hormonales estén influyendo en tu libido. Pero también puede haber algo que no te habías planteado: cómo te estás sintiendo emocionalmente dentro de tu relación.
Porque el deseo sexual no funciona de manera independiente a todo lo que vivimos. Y después de tener un hijo, lo que estamos viviendo es mucho.
Contenido del artículo
- ¿Es normal la falta de deseo sexual después del parto?
- ¿Por qué disminuye el deseo sexual después de tener un bebé?
- Cuando la falta de deseo sexual después del parto está relacionada con el resentimiento
- Cómo afecta la carga mental a la libido después del parto
- ¿Por qué mi pareja busca sexo y yo necesito conexión emocional?
- ¿Cuánto dura la falta de deseo sexual después del parto?
- Cómo recuperar el deseo sexual después de tener un bebé
- Cuándo buscar ayuda psicológica por la falta de deseo sexual después del parto
¿Es normal la falta de deseo sexual después del parto?
Sí. Es frecuente experimentar una disminución del deseo sexual después de dar a luz, y no significa necesariamente que exista un problema con tu sexualidad o con tu relación de pareja.
Durante el posparto se producen muchos cambios físicos y psicológicos en un periodo relativamente corto de tiempo. Tu cuerpo necesita recuperarse del embarazo y del parto, tus rutinas cambian, las horas de sueño disminuyen y buena parte de tu atención está puesta en atender a tu bebé.
La maternidad también puede transformar la manera en la que te relacionas contigo misma, con tu cuerpo y con tu pareja.
Quizá antes podías dedicar tiempo a descansar, salir a cenar o pasar una tarde sin hacer nada. Ahora, incluso cuando tienes un rato libre, puede que estés pensando en cuándo volverá a despertarse tu bebé o en todo lo que tienes pendiente.
Y en medio de todo eso aparece una expectativa más: recuperar tu vida sexual.
Pero el deseo no tiene por qué regresar al mismo ritmo que otras partes de tu vida.
No existe una cantidad de relaciones sexuales que debas tener ni una fecha en la que tengas que volver a sentir deseo.
Lo que sí merece atención es cómo estás viviendo tú esta situación. Si te preocupa, te genera malestar o está afectando a tu relación, puede ser útil comprender qué factores están interviniendo.
¿Por qué disminuye el deseo sexual después de tener un bebé?
Cuando una mujer consulta por falta de libido después del parto, lo habitual es pensar primero en las hormonas. Y tienen su importancia, pero no explican por sí solas toda la experiencia.
El deseo sexual está influido por factores físicos, emocionales y relacionales que interactúan entre sí.
Los cambios hormonales y la lactancia
Después del nacimiento del bebé, los niveles hormonales cambian considerablemente.
La disminución de estrógenos puede provocar sequedad vaginal, y durante la lactancia estos niveles pueden mantenerse bajos. Esto puede hacer que las relaciones sexuales resulten menos cómodas o incluso dolorosas.
Además, los cambios relacionados con la lactancia pueden influir en el deseo sexual, aunque no todas las mujeres experimentan esa disminución.
El cansancio y la falta de sueño
Puede parecer evidente, pero conviene entender hasta qué punto el agotamiento afecta a nuestra capacidad para disfrutar.
Cuando llevas varias noches despertándote constantemente, pasas gran parte del día atendiendo las necesidades de otra persona y apenas encuentras momentos para descansar, es comprensible que el sexo no sea una prioridad.
No porque hayas dejado de disfrutarlo, sino porque tu cuerpo está pidiendo otras cosas.
A veces, cuando tu pareja te propone tener relaciones, lo único que deseas es dormir dos horas seguidas.
Y eso también es una necesidad legítima.
Los cambios en la relación con tu cuerpo
Después del embarazo y del parto, puede que todavía estés reconociendo tu propio cuerpo.
Hay mujeres que se sienten cómodas con esos cambios y otras que necesitan más tiempo. También pueden aparecer molestias físicas, miedo al dolor, inseguridad o una sensación de desconexión con el propio cuerpo.
Si has tenido un parto difícil o una experiencia que viviste como traumática, esa vivencia también puede influir en cómo experimentas la intimidad.
Sin embargo, hay otro factor que merece un espacio especial y que muchas veces pasa desapercibido cuando hablamos de sexualidad posparto.
El resentimiento hacia la pareja.
Cuando la falta de deseo sexual después del parto está relacionada con el resentimiento
A veces no has perdido la libido. Has perdido las ganas de tener intimidad con alguien con quien estás resentida.
Imagina que llevas todo el día ocupándote del bebé.
Has preparado sus cosas, has pensado qué falta en casa, has organizado las citas médicas, has hecho la compra y has intentado adelantar todo lo posible mientras tu hijo dormía.
Puede que tu pareja también haya hecho algunas tareas. Pero tú sientes que eres quien tiene que acordarse de todo, anticiparse a todo y pedir que se haga lo que falta.
Y cuando intentas explicar cómo te sientes, recibes respuestas como:
«Es que últimamente siempre estás enfadada».
«No se te puede decir nada».
«Pero si te he ayudado con el bebé, ¿qué más quieres?».
Lo que necesitas en ese momento no es que alguien te explique por qué no deberías sentirte así. Necesitas sentir que la persona que tienes al lado se interesa por lo que te está pasando.
Que te pregunte cómo estás. Que vea que llevas días desbordada. Que no espere a que tengas que pedirle cada cosa para implicarse.
Pero esa conexión no llega.
Y entonces se hace de noche.
El bebé por fin está dormido, termináis lo que queda por hacer y os metéis en la cama. Tu pareja se acerca, empieza a acariciarte y busca intimidad.
Y tú no tienes ninguna gana.
Es más, puede que incluso sientas rechazo o enfado porque llevas todo el día necesitando algo de esa persona y parece que el único momento en el que busca acercarse a ti es cuando quiere tener relaciones.
¿Cómo vas a pasar de sentirte sola, agotada o resentida a sentir deseo en cuestión de dos minutos?
No siempre funciona así. El deseo sexual no es un interruptor que podamos encender por la noche independientemente de lo que haya sucedido durante el día.
Cuando llevas horas sintiendo que tienes que sostenerlo todo, cuando hay discusiones sin resolver o cuando no te sientes emocionalmente acompañada, acercarte físicamente a tu pareja puede resultar especialmente difícil.
Y eso no significa necesariamente que hayas dejado de quererle. Tampoco significa que exista un problema sexual.
En ocasiones, el problema está en la distancia emocional que se ha ido creando entre vosotros. Por eso, antes de preguntarte cómo recuperar las ganas de tener sexo, quizá convenga preguntarte algo diferente:
¿Cómo me estoy sintiendo dentro de mi relación desde que nació nuestro hijo?
Porque la intimidad de la noche muchas veces empieza mucho antes de meteros en la cama.
Cómo afecta la carga mental a la libido después del parto
Cuando hablamos de carga mental solemos pensar en la cantidad de cosas que una persona tiene que recordar y organizar para que la vida familiar funcione.
Pero hay una parte especialmente agotadora que no siempre se ve: sentir que eres la responsable de que todo salga bien.
No es solamente cambiar pañales, preparar comidas o poner lavadoras. Es recordar cuándo toca comprar pañales, comprobar si queda leche, pensar qué necesita el bebé para la semana siguiente y estar pendiente de cosas que quizá nadie más tiene presentes.
Y mientras tu pareja puede desconectar cuando termina una tarea, tú sigues mentalmente conectada a la siguiente.
Esto puede generar una sensación de desigualdad que, con el tiempo, se convierte en frustración.
El problema no es exclusivamente que estés cansada. Es que puedes empezar a sentir que la relación ha dejado de ser un espacio donde compartir responsabilidades y se ha convertido en otro lugar donde tienes que organizar, recordar y pedir.
Y cuando el resentimiento empieza a ocupar tanto espacio, puede resultar difícil que también lo ocupe el deseo.
De hecho, un estudio publicado en Midwifery en 2017, en el que participaron 1.239 mujeres que habían sido madres por primera vez, encontró una asociación entre la satisfacción con la participación de la pareja en las tareas domésticas y una mayor satisfacción emocional y sexual después del nacimiento del bebé.
Esto no significa que repartir las tareas domésticas sea una solución automática a la falta de deseo sexual. Pero sí nos recuerda que la sexualidad de una pareja también está relacionada con la manera en la que se sienten y se acompañan en la vida cotidiana.
¿Por qué mi pareja busca sexo y yo necesito conexión emocional?
Esta es una de las situaciones que pueden generar más malentendidos en una pareja después de tener hijos.
Imagina que tu pareja lleva semanas sintiendo que apenas tenéis tiempo juntos. Echa de menos vuestro contacto físico, vuestra complicidad y la intimidad que teníais antes.
Para esa persona, buscar relaciones sexuales puede ser una forma de intentar recuperar la conexión.
Pero tú estás viviendo algo diferente.
Necesitas sentirte acompañada, comprendida y emocionalmente cerca antes de que te apetezca tener relaciones sexuales.
Así que cuanto más insiste tu pareja en buscar sexo, más presión puedes sentir tú. Y cuanto más rechazas esos acercamientos, más distancia o inseguridad puede experimentar la otra persona.
Poco a poco entráis en una dinámica en la que ambos os sentís rechazados, aunque por motivos diferentes.
Uno puede interpretar la falta de sexo como falta de amor.
El otro puede interpretar la búsqueda de sexo como una falta de comprensión hacia su cansancio o sus necesidades emocionales.
Y termináis discutiendo sobre la frecuencia de las relaciones sexuales cuando, en realidad, hay muchas otras cosas que necesitáis hablar.
En psicología de la sexualidad se distingue entre el deseo espontáneo, que aparece sin necesidad de una estimulación previa, y el deseo responsivo, que puede surgir una vez iniciado un acercamiento agradable y deseado.
Esto ayuda a comprender por qué no todas las personas experimentan el deseo de la misma manera y por qué las ganas no siempre aparecen de forma espontánea.
Pero quiero aclarar algo: que el deseo pueda surgir durante un acercamiento no significa que debas acceder a relaciones sexuales cuando no te apetece.
El contacto tiene que ser deseado, libre de presión y respetuoso con los límites de cada persona.
Y tampoco podemos dar por hecho que todas las mujeres necesitan conexión emocional antes de sentir deseo o que todos los hombres buscan sexo para sentirse queridos. Lo importante es comprender cómo funciona el deseo de cada uno y qué está ocurriendo dentro de esa relación concreta.
¿Cuánto dura la falta de deseo sexual después del parto?
Una de las preguntas que más preocupan a las mujeres es cuánto tiempo tardarán en recuperar las ganas de mantener relaciones sexuales.
Y aquí quiero detenerme en una idea: muchas veces vivimos el posparto con la sensación de que hay una fecha a partir de la cual tendríamos que haber recuperado nuestra vida anterior.
Deberíamos estar recuperadas físicamente. Deberíamos haber aprendido a organizarnos con el bebé. Deberíamos sentirnos cómodas con nuestro cuerpo. Y también deberíamos haber recuperado el deseo sexual.
Pero la recuperación no funciona así.
No existe una fecha universal en la que todas las mujeres tengan que volver a sentir deseo o reanudar sus relaciones sexuales.
La recuperación física, la lactancia, el descanso, la salud emocional, la experiencia del parto y la relación de pareja influyen en cómo vive cada mujer este proceso.
Algunas mujeres recuperan el deseo durante los primeros meses, mientras que otras necesitan bastante más tiempo.
También puede suceder que el deseo fluctúe. Quizá durante unas semanas vuelvas a tener ganas de intimidad y después, coincidiendo con una etapa de peor descanso o más estrés, notes que disminuyen otra vez.
Lo importante no es comparar tu recuperación con la de otras mujeres, sino prestar atención a cómo estás viviendo tú estos cambios.
Porque no es lo mismo no tener ganas de sexo y sentirte tranquila con ello que vivir una falta de deseo que te preocupa, te genera sufrimiento o está provocando conflictos constantes con tu pareja.
Cómo recuperar el deseo sexual después de tener un bebé
Quizá has llegado hasta aquí esperando encontrar una manera de volver a sentir las mismas ganas de tener relaciones que antes del embarazo.
Pero recuperar el deseo no consiste necesariamente en volver a ser la pareja que erais antes de tener hijos.
Vuestra vida ha cambiado, vuestras necesidades también y probablemente necesitéis encontrar una nueva manera de relacionaros.
Antes de intentar recuperar el sexo, revisad cómo estáis durante el día
Si llevas semanas sintiendo que tu pareja no se implica lo suficiente, que tienes que encargarte de todo o que no existe espacio para hablar de cómo te encuentras, quizá no tenga demasiado sentido empezar intentando aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales.
Porque estaríais intentando resolver lo que ocurre por la noche sin prestar atención a lo que sucede durante el resto del día.
Una pregunta que puede ayudaros es: «¿Qué está pasando entre nosotros para que hayamos dejado de sentirnos cerca?».
A veces descubriréis que necesitáis compartir mejor las responsabilidades. Otras, que lleváis meses acumulando discusiones que nunca termináis de resolver.
Y quizá os deis cuenta de que habéis dejado de preguntaros cómo está el otro porque todas vuestras conversaciones giran alrededor del bebé, la casa y las obligaciones.
Hablad del resentimiento antes de que siga creciendo
El resentimiento no suele aparecer de un día para otro.
Muchas veces empieza con pequeñas situaciones que se repiten. Una necesidad que no fue atendida, una conversación en la que no te sentiste escuchada, una promesa de cambio que nunca llegó a cumplirse.
Y cuando esas experiencias se acumulan, puedes empezar a interpretar los comportamientos de tu pareja desde ese malestar.
Por eso conviene hablar de lo que está ocurriendo antes de que la distancia se haga mayor.
No es lo mismo decir «nunca me ayudas» que explicar «cuando tengo que recordarte constantemente lo que hay que hacer, siento que sigo siendo la única responsable de organizarlo todo».
La segunda forma permite hablar de una situación concreta y de cómo te hace sentir, en lugar de entrar directamente en una discusión sobre quién hace más.
Eso sí, comunicar mejor lo que necesitas no debería convertirse en otra responsabilidad que recaiga exclusivamente sobre ti. Tu pareja también tiene que estar dispuesta a escuchar, comprender y hacer cambios.
Recuperad el contacto físico sin convertirlo en una obligación sexual
Cuando una pareja lleva tiempo sin mantener relaciones, a veces los gestos de cariño empiezan a desaparecer.
Quizá porque una persona evita abrazar o besar a la otra por miedo a que interprete ese acercamiento como una invitación a tener sexo.
Y eso puede hacer que la distancia sea todavía mayor.
Por eso puede ser útil recuperar formas de intimidad que no tengan como objetivo terminar teniendo relaciones sexuales.
Un abrazo sin expectativas. Una conversación sin móviles. Poder contar cómo ha ido el día sin sentir que el otro te está juzgando. Un gesto de cariño que no termine convirtiéndose en una propuesta sexual.
La intimidad también se construye fuera de la cama.
Y recuperar esos espacios puede ayudaros a sentiros más cerca, sin que exista la presión de que cada acercamiento tenga que conducir al sexo.
No ignores las molestias físicas ni las necesidades de tu cuerpo
Si tienes dolor durante las relaciones sexuales, sequedad persistente, molestias relacionadas con el parto o miedo a la penetración, es importante que puedas consultarlo con un profesional sanitario.
En algunos casos puede ser recomendable una valoración ginecológica o de fisioterapia especializada en suelo pélvico.
También conviene revisar si el agotamiento, la falta de descanso o algún problema emocional están influyendo en tu bienestar.
No tienes que resignarte al dolor ni forzarte a mantener relaciones para intentar recuperar el deseo.
La sexualidad debería ser un espacio de bienestar y disfrute, no otra obligación que añadir a tu día.
Cuándo buscar ayuda psicológica por la falta de deseo sexual después del parto
Hay ocasiones en las que la falta de deseo se va resolviendo conforme cambian las circunstancias, mejora el descanso y la pareja encuentra un nuevo equilibrio.
Pero otras veces se mantiene porque existen conflictos, resentimientos o dificultades emocionales que no desaparecen por sí solos.
Quizá cada vez que intentáis hablar de sexo termináis discutiendo. Tu pareja siente que la rechazas, tú sientes que no comprende lo que estás viviendo y ambos vais acumulando frustración.
O puede que ni siquiera lleguéis a discutir, porque habéis aprendido a evitar el tema.
En estos casos, la terapia psicológica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo, identificar tus necesidades, reconocer los patrones que se repiten y aprender nuevas formas de comunicarte.
Y quiero aclarar algo: no siempre es necesario que ambos acudáis a terapia para empezar a trabajar las dificultades que estás viviendo dentro de tu relación.
En terapia individual podemos explorar cómo te estás sintiendo desde que eres madre, qué ha cambiado en tu relación, de dónde viene el resentimiento y qué necesitas para recuperar tu bienestar emocional.
Eso no significa que toda la responsabilidad de mejorar la relación recaiga sobre ti. Hay cambios que requieren necesariamente la implicación de ambos miembros de la pareja, y en algunas situaciones la terapia de pareja puede ser más adecuada.
Soy Natalia Segura, psicóloga especializada en maternidad, salud mental perinatal y relaciones de pareja.
Si desde que nació tu bebé sientes que algo ha cambiado entre vosotros, que os cuesta comunicaros o que has empezado a experimentar una distancia emocional que no sabes cómo resolver, podemos trabajarlo en terapia.
No tienes que esperar a que vuestra relación esté completamente deteriorada para empezar a entender qué os está pasando.



